Su nombre es Javier, para efectos de esta crónica lo llamaremos "el mono", como lo llaman todos aquellos que simplemente lo ven y lo dejan pasar como la brisa, sin prestarle atención.
El dice tener 18 años, pero durante los últimos 5 años ha permanecido en la esquina de la calle 72 con 38, esta esquina se ha convertido en su casa, su oficina e inclusive en su restaurante. Hijo de una familia trabajadora, residente del barrio la manga, ese hogar que dejó por problemas y desacuerdos con su familia, pero esos desacuerdos tienen un nombre propio, un problema que cada ves lo desquicia más y aquel que lo motiva a quedarse durante horas bajo el sol solo para pedir monedas y luego volver a comprar su problema; ese problema es la marihuana.
Desterrado de su hogar buscó aún mas refugio en este vicio, tanto ha sido su problema que se ha acostumbrado a soportar altas temperaturas, a mojarse en la lluvia, a ser agredido por algunos transeúntes e inclusive a ser atropellado por algunos vehículos que lo ignoran o que él ha ignorado y se les atraviesa.
Hablando con él nos expreso que realmente en ocasiones a querido salir del Vicio y regenerarse pero no ha podido debido a que es muy fuerte lo que lo une a la droga, tanto así que aún siendo la “Coca cola bien helada” su bebida favorita, prefiere un taquito de marihuana primero que cualquier bebida o comida; también nos comentó que a él nunca le gustó el estudio y que según él, tampoco tenia sueños cuando chico, es decir no quería tener hijos, ni trabajar, ni una familia, pero ahora que ha pasado por tantos problemas y se da cuenta que realmente no ha hecho nada positivo por su vida o la de los demás, solo sueña con lograr salir de la droga, vivir como una persona normal y conocer la capital de nuestro país “Bogotá”.