sábado, 23 de agosto de 2008

“El mono”






Su nombre es Javier, para efectos de esta crónica lo llamaremos "el mono", como lo llaman todos aquellos que simplemente lo ven y lo dejan pasar como la brisa, sin prestarle atención.

El dice tener 18 años, pero durante los últimos 5 años ha permanecido en la esquina de la calle 72 con 38, esta esquina se ha convertido en su casa, su oficina e inclusive en su restaurante. Hijo de una familia trabajadora, residente del barrio la manga, ese hogar que dejó por problemas y desacuerdos con su familia, pero esos desacuerdos tienen un nombre propio, un problema que cada ves lo desquicia más y aquel que lo motiva a quedarse durante horas bajo el sol solo para pedir monedas y luego volver a comprar su problema; ese problema es la marihuana.

Desterrado de su hogar buscó aún mas refugio en este vicio, tanto ha sido su problema que se ha acostumbrado a soportar altas temperaturas, a mojarse en la lluvia, a ser agredido por algunos transeúntes e inclusive a ser atropellado por algunos vehículos que lo ignoran o que él ha ignorado y se les atraviesa.

Hablando con él nos expreso que realmente en ocasiones a querido salir del Vicio y regenerarse pero no ha podido debido a que es muy fuerte lo que lo une a la droga, tanto así que aún siendo la “Coca cola bien helada” su bebida favorita, prefiere un taquito de marihuana primero que cualquier bebida o comida; también nos comentó que a él nunca le gustó el estudio y que según él, tampoco tenia sueños cuando chico, es decir no quería tener hijos, ni trabajar, ni una familia, pero ahora que ha pasado por tantos problemas y se da cuenta que realmente no ha hecho nada positivo por su vida o la de los demás, solo sueña con lograr salir de la droga, vivir como una persona normal y conocer la capital de nuestro país “Bogotá”.

"He intentado pero no es fácil salir de aquí"



Tirado en una banca de madera ubicada debajo de un puente, sumergido en un profundo sueño se encontraba José, aquel joven que con tan solo 19 años ha llegado a los puntos mas radicales de la drogadicción; desde hace mas 8 años se siente perdido en este mundo de vicios, maltrato y olvido.

"Desde que tenia 11 años me perdí en la droga, sentí el rechazo de mi familia, nadie me involucro, fue mi decisión y hoy en día me arrepiento, por que lo he intentado, pero no es fácil salir de aquí".

Estas son unas de las pocas palabras que muy concientemente nos dice, mientras recordaba que su familia esta compuesta por sus padres, personas muy honestas y trabajadoras y 8 hermanos de los cuales uno de ellos se encuentra en las mismas condiciones que él.

Durante las noches pierde el control y se aventura en un inmenso mar de ilusiones creadas en su mente bajo el efecto de la marihuana deambulando por las calles acompañado únicamente por la luz de la luna y una dosis personal de aquello que le quita el hambre y cada vez mas destruye sus sueños y esperanzas de salir del hueco en el que un día cayó y aún no ha podido salir; mientras que en el día duerme placentera pero efímeramente en cualquier sitio donde nadie lo moleste; se alimenta simplemente de la bondad de algunos cuantos, pero cuando el asunto esta difícil busca la manera de satisfacer sus necesidades básicas como la comida o algo mas importante para él, su taquito de marihuana, limpiando vidrios o vigilando los carros en los parqueaderos públicos.